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viernes, 6 de mayo de 2011
El futuro olvido de Greenwich
Un articulo que intenta reflexionar sobre el diseño del tiempo y su valor de uso (bajar el archivo aquí)
Etiquetas:
Antropología,
Conducta,
Individuo,
Interfaze/se/ce
lunes, 21 de abril de 2008
Juegos y juguetes: el diseño del individuo?
Pensamos en juguetes e inmediatamente lo asociamos a infancia. Es decir, pensamos al juguete como universo propio de los niños y terreno propio del juego infantil.
No es tan así.
Sí es cierto que un niño necesita “jugar”. El juego es un elemento necesario e indispensable durante la infancia. En todo caso el juguete es vehículo del juego y el juego es vehículo de lo simbólico hacia una realidad externa del YO consciente e inconsciente del adulto potencial. Se puede decir que el juego no es otra cosa que una preparación para la vida adulta.
El juguete en sí, es un estímulo para el juego, y el juego es un estímulo para el desarrollo motriz (físico), cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño, donde descubre que existen reglas de causalidad, de probabilidad y de conducta.
Ahora bien, si pensamos en infancia su asociación inmediata es la inocencia. Esto es irrevocable. Un infante (una criatura recién nacida) contiene un estado de pureza irrepetible que va diluyéndose paulatinamente con el correr de su crecimiento. Un niño es semejante a una pizarra en blanco en la que se ajustarán infinitas improntas[1] según la cultura donde crezca. Todo niño se ve obligado a adaptarse a un mundo social adulto y a una realidad física incomprensible para su presente. Por lo tanto necesita inventar su propio mundo a partir de los elementos a su alcance, traduciéndolo a un lenguaje simbólico, personal y adaptado a sus necesidades. Por medio del juego el niño asimila poco a poco ese mundo externo, lo elabora y se adapta en un proceso continuo de maduración[2] psíquica: asimilación, comprensión y adaptación de la realidad externa, donde el juguete no se resuelve como tal por voluntad del proyectista, sino por voluntad del que juega. El juguete transgrede la idea “forma/uso-función” tal como el diseño la define.
No es tan así.
Sí es cierto que un niño necesita “jugar”. El juego es un elemento necesario e indispensable durante la infancia. En todo caso el juguete es vehículo del juego y el juego es vehículo de lo simbólico hacia una realidad externa del YO consciente e inconsciente del adulto potencial. Se puede decir que el juego no es otra cosa que una preparación para la vida adulta.
El juguete en sí, es un estímulo para el juego, y el juego es un estímulo para el desarrollo motriz (físico), cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño, donde descubre que existen reglas de causalidad, de probabilidad y de conducta.
Ahora bien, si pensamos en infancia su asociación inmediata es la inocencia. Esto es irrevocable. Un infante (una criatura recién nacida) contiene un estado de pureza irrepetible que va diluyéndose paulatinamente con el correr de su crecimiento. Un niño es semejante a una pizarra en blanco en la que se ajustarán infinitas improntas[1] según la cultura donde crezca. Todo niño se ve obligado a adaptarse a un mundo social adulto y a una realidad física incomprensible para su presente. Por lo tanto necesita inventar su propio mundo a partir de los elementos a su alcance, traduciéndolo a un lenguaje simbólico, personal y adaptado a sus necesidades. Por medio del juego el niño asimila poco a poco ese mundo externo, lo elabora y se adapta en un proceso continuo de maduración[2] psíquica: asimilación, comprensión y adaptación de la realidad externa, donde el juguete no se resuelve como tal por voluntad del proyectista, sino por voluntad del que juega. El juguete transgrede la idea “forma/uso-función” tal como el diseño la define.
1) Notas al margen
La estructura gramatical innata y universal
El ser humano es una máquina simbólica, cuyos principios internos de funcionamiento le llevan a operar con símbolos, transformar unos o combinarlos para generar nuevos símbolos. Estos símbolos y productos que el hombre hace son su propio reflejo. El reflejo de su mundo interior y exterior. Solo podemos pensar, crear y reconceptualizar desde lo que conocemos.
Desde un punto de vista cognotivista, un sistema se individualiza por referencia a sus causas y efectos y no por referencia a aquello de lo que está hecho. Importa el resultado obtenido a través de ese sistema, el cual responde a una intención determinada: su función. La conducta inteligente que manifiestan algunos "organismos" está causada por una determinada relación que el "organismo" mantiene con una representación. La individualización dependerá del tipo de relación que se trate y el tipo de representación con la que se relaciona. Las representaciones mentales tienen carácter simbólico en cuanto que cumplen con tener contenido, forma, y una realización física (dado que ocurre en el cerebro). Los procesos mentales se entienden como computaciones en cuanto que operan sintácticamente para interactuar y producir nuevos símbolos, contribuyendo así a los cambios y modificaciones de estados mentales del sistema que en último termino se manifiestan en conducta intencional. En el caso del ser humano, además existe un factor motivacional.
A partir de lo descrito la "mente cognotivista" ( Según Jerry Fodor ) estaría formada por diferentes ORGANOS MENTALES o módulos básicamente independientes y encapsulados, cuyo funcionamiento sería activado por la información ambiental, estando el aprendizaje severamente restringido por la propia estructura lógica del sistema. Esto niega el aprendizaje y el desarrollo, postulando la existencia de factores madurativos y una secuencialidad en la activación de los procesos, al necesitar algunos la activación previa de otros. La diferencia entre el niño y el adulto se reduce a la maduración de una estructura cognotivista innata: una memoria universal a recordar. Por lo tanto, retomando el concepto de sistema; podemos pensar nuestra mente como un ordenador en el que interactúan de continuo un "programa operativo" (que opera en tiempo real, y desarrolla la conducta manifiesta) y un "programa de cálculo" (que analiza la experiencia adquirida, reformula y saca nuevas conclusiones).
Por lo tanto, según el cognotivismo, existe una estructura innata que determina y restringe el desarrollo intelectual, y que sus transformaciones madurativas no afectan a la estructura en cuanto tal. El desarrollo mental (Según Chomsky) no es algo que el niño hace; es algo que le pasa al niño; situado en un contexto. Según él existe una estructura gramatical innata, o gramática universal, que forma parte del patrimonio genético de los seres humanos. Nacemos con un patrón lingüístico básico, al cual se amoldan todas las formas de discursos concretos. Este patrón o esquema básico universal está más bien determinado por un esquema de razonamiento lógico que permite relacionar todo tipo de información codificable: todo aquello que pueda transformarse en concepto; un signo común, una convención dentro de una estructura gramatical manifestando un lenguaje que permite arribar a conclusiones, transformándose en conductas.
¿Podemos pensar en una Genética Universal, siendo que el Universo está regido por un patrón físico-matemático en un marco caótico? (a nivel quántico también existe el caos, entendiendo por caos la imposibilidad de determinar un comportamiento regular y uniforme). La multiplicación celular está regida por un patrón matemático de carácter exponencial. El hombre está formado de células, formadas por átomos en una representación “finita” de microcosmos, regidos por un mismo patrón Universal; físico-matemático y caótico. Por naturaleza genética es probable que exista un "patrón gramatical" de carácter lógico-matemático (lógico-relativo), la posibilidad de contar con una estructura natural para la combinación y asociación de factores con un resultado esperado, cuya repetición determina una ley o conclusión. Esto es, quizás, la gramática Universal a la que hace referencia Chomsky (o su principio) .- La posibilidad que tiene el hombre, en forma natural de estructurar mentalmente factores que arriben a una conclusión y generar a partir de éstos un lenguaje, un discurso, y otorgarle sentido.
Por naturaleza genética traerímos esta predisposición la cual se pone en marcha en el útero materno a través de la percepción de los estados anímicos de la madre debido a que existe una gramática y semiótica de las pasiones[3] -tal como lo observa Paolo Fabbri-. Como hombres, nos caracterizamos por una naturaleza pasional, siendo que lo pasional está ligado a lo sentimental e instintivo (esto es lo que básicamente nos diferencia de la tecnología inteligente).
Por otro lado, esta gramática Universal, como tal, opera como “Aguja” en las “vastas de acolchado” de S/S tal como lo entiende Lacan, teniendo en cuenta que en principio rige el mecanismo por el cual se llegará al significante, siendo el significante la conclusión de un proceso mental, que en su condición de conclusión devela la conducta manifiesta. Estas conclusiones y su carácter de conducta definida son representadas en cuanto tal a la pluridireccionalidad que las generan, entendiéndose que en cuanto a lo gramatical, no sólo es lenguaje entendido como la codificación de símbolos (letras) sino que también existen una gama infinitas de lenguajes con sus respectivos discursos (sobre todo los objetos del hábitat (o el entorno) siendo que el hábitat donde nace y crece el niño estará sujeto al discurso de sus padres y éste en un nivel tanto consciente, como inconsciente es percibido en su conjunto). El niño no solo aprende o es afectado, por un lenguaje basado en palabras. Son muchos los lenguajes que impactan en el niño y el entorno es uno de ellos.-
La estructura gramatical innata y universal
El ser humano es una máquina simbólica, cuyos principios internos de funcionamiento le llevan a operar con símbolos, transformar unos o combinarlos para generar nuevos símbolos. Estos símbolos y productos que el hombre hace son su propio reflejo. El reflejo de su mundo interior y exterior. Solo podemos pensar, crear y reconceptualizar desde lo que conocemos.
Desde un punto de vista cognotivista, un sistema se individualiza por referencia a sus causas y efectos y no por referencia a aquello de lo que está hecho. Importa el resultado obtenido a través de ese sistema, el cual responde a una intención determinada: su función. La conducta inteligente que manifiestan algunos "organismos" está causada por una determinada relación que el "organismo" mantiene con una representación. La individualización dependerá del tipo de relación que se trate y el tipo de representación con la que se relaciona. Las representaciones mentales tienen carácter simbólico en cuanto que cumplen con tener contenido, forma, y una realización física (dado que ocurre en el cerebro). Los procesos mentales se entienden como computaciones en cuanto que operan sintácticamente para interactuar y producir nuevos símbolos, contribuyendo así a los cambios y modificaciones de estados mentales del sistema que en último termino se manifiestan en conducta intencional. En el caso del ser humano, además existe un factor motivacional.
A partir de lo descrito la "mente cognotivista" ( Según Jerry Fodor ) estaría formada por diferentes ORGANOS MENTALES o módulos básicamente independientes y encapsulados, cuyo funcionamiento sería activado por la información ambiental, estando el aprendizaje severamente restringido por la propia estructura lógica del sistema. Esto niega el aprendizaje y el desarrollo, postulando la existencia de factores madurativos y una secuencialidad en la activación de los procesos, al necesitar algunos la activación previa de otros. La diferencia entre el niño y el adulto se reduce a la maduración de una estructura cognotivista innata: una memoria universal a recordar. Por lo tanto, retomando el concepto de sistema; podemos pensar nuestra mente como un ordenador en el que interactúan de continuo un "programa operativo" (que opera en tiempo real, y desarrolla la conducta manifiesta) y un "programa de cálculo" (que analiza la experiencia adquirida, reformula y saca nuevas conclusiones).
Por lo tanto, según el cognotivismo, existe una estructura innata que determina y restringe el desarrollo intelectual, y que sus transformaciones madurativas no afectan a la estructura en cuanto tal. El desarrollo mental (Según Chomsky) no es algo que el niño hace; es algo que le pasa al niño; situado en un contexto. Según él existe una estructura gramatical innata, o gramática universal, que forma parte del patrimonio genético de los seres humanos. Nacemos con un patrón lingüístico básico, al cual se amoldan todas las formas de discursos concretos. Este patrón o esquema básico universal está más bien determinado por un esquema de razonamiento lógico que permite relacionar todo tipo de información codificable: todo aquello que pueda transformarse en concepto; un signo común, una convención dentro de una estructura gramatical manifestando un lenguaje que permite arribar a conclusiones, transformándose en conductas.
¿Podemos pensar en una Genética Universal, siendo que el Universo está regido por un patrón físico-matemático en un marco caótico? (a nivel quántico también existe el caos, entendiendo por caos la imposibilidad de determinar un comportamiento regular y uniforme). La multiplicación celular está regida por un patrón matemático de carácter exponencial. El hombre está formado de células, formadas por átomos en una representación “finita” de microcosmos, regidos por un mismo patrón Universal; físico-matemático y caótico. Por naturaleza genética es probable que exista un "patrón gramatical" de carácter lógico-matemático (lógico-relativo), la posibilidad de contar con una estructura natural para la combinación y asociación de factores con un resultado esperado, cuya repetición determina una ley o conclusión. Esto es, quizás, la gramática Universal a la que hace referencia Chomsky (o su principio) .- La posibilidad que tiene el hombre, en forma natural de estructurar mentalmente factores que arriben a una conclusión y generar a partir de éstos un lenguaje, un discurso, y otorgarle sentido.
Por naturaleza genética traerímos esta predisposición la cual se pone en marcha en el útero materno a través de la percepción de los estados anímicos de la madre debido a que existe una gramática y semiótica de las pasiones[3] -tal como lo observa Paolo Fabbri-. Como hombres, nos caracterizamos por una naturaleza pasional, siendo que lo pasional está ligado a lo sentimental e instintivo (esto es lo que básicamente nos diferencia de la tecnología inteligente).
Por otro lado, esta gramática Universal, como tal, opera como “Aguja” en las “vastas de acolchado” de S/S tal como lo entiende Lacan, teniendo en cuenta que en principio rige el mecanismo por el cual se llegará al significante, siendo el significante la conclusión de un proceso mental, que en su condición de conclusión devela la conducta manifiesta. Estas conclusiones y su carácter de conducta definida son representadas en cuanto tal a la pluridireccionalidad que las generan, entendiéndose que en cuanto a lo gramatical, no sólo es lenguaje entendido como la codificación de símbolos (letras) sino que también existen una gama infinitas de lenguajes con sus respectivos discursos (sobre todo los objetos del hábitat (o el entorno) siendo que el hábitat donde nace y crece el niño estará sujeto al discurso de sus padres y éste en un nivel tanto consciente, como inconsciente es percibido en su conjunto). El niño no solo aprende o es afectado, por un lenguaje basado en palabras. Son muchos los lenguajes que impactan en el niño y el entorno es uno de ellos.-
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Los juguetes y la estimulación de las inteligencias
Teoría de las inteligencias múltiples (H. Gardner): la capacidad hábil de operar y resolver problemas; y de crear productos a partir de un ambiente rico en circunstancias y re-elaborar la realidad del individuo y su núcleo social. Estos resultados van a estar en estrecha relación con los medios que el ambiente proporciona para su realización, y que se materializan en distintos signos, símbolos y objetos que las estimulan y propician su desarrollo. Es en ese sentido que los juguetes cumplen un rol importante
Juguetes para el desarrollo de la inteligencia lingüística
Juguetes para el desarrollo de la inteligencia lógico-matemática
Juguetes para el desarrollo de la inteligencia espacial
Juguetes para la inteligencia físico-cinestésica
Juguetes para la inteligencia musical
Juguetes para el desarrollo de la inteligencia interpersonal
Juguetes para el desarrollo de la inteligencia intrapersonal
Criterios para la calificación de los juguetes
La clasificación de Bühler,
-Juguetes proyectados para el movimiento y la provisión de actividad motora, con vista al desarrollo muscular.
-Juguetes adecuados para el juego constructivo y creador, cuya fase señala el comienzo de la conquista del niño de los materiales que le rodean.
-Juguetes que se prestan a la acción dramática, la ficción, y el juego imitativo y capacitan al niño o niña a penetrar en el mundo de la fantasía.
Otras clasificaciones
• Juguetes para la concentración visual y auditiva.
• Juguetes para la discriminación perceptual.
• Juguetes para el desarrollo de la actividad con objetos.
• Juguetes para la formación de los movimientos finos (presión, agarre, etc.)
• Juguetes para estimular la motricidad gruesa.
• Juguetes para el desarrollo del lenguaje.
• Juguetes para la generalización de relaciones.
• Juguetes para la estimulación de emociones positivas.
• Juguetes para el desarrollo sensorial.
• Juguetes para la estimulación de los procesos asociativos.
• Juguetes para la formación de representaciones.
Otra clasificación semejante, en la línea conceptual de H. Page, es la siguiente:
• Juguetes para el desarrollo del vigor y la destreza motriz.
• Juguetes para las acciones constructivas y creadoras.
• Juguetes para la representación e imitación.
• Juguetes para el desenvolvimiento social.
• Juguetes para la habilidad artística: artes y manualidades.
• Juguetes para la adquisición de conocimientos.
• Juguetes de interés científico y de relaciones mecánicas.
• Hobbies o intereses cognoscitivos especiales.
(2) Notas al margen
“… podemos conjeturar … una relación de correspondencia y oposición entre juego y rito, en el sentido de que ambos mantienen una relación con el calendario y con el tiempo, pero que dicha relación es inversa en cada caso: el rito fija y estructura el calendario, el juego en cambio, aún cuando todavía no sepamos cómo ni por qué, lo altera y lo destruye.” – Así lo analiza Giorgio Agamben en su libro “Infancia e historia”, donde por ende, al tocar las cuestiones de calendario a continuación asegura que “…las esferas del juego y de lo sagrado están estrechamente ligada…” al igual que el rito. “… el origen de la mayoría de los juegos que conocemos se halla en antiguas ceremonias sagradas, en danzas, luchas rituales y prácticas adivinatorias…en el juego de pelota podemos discernir las huellas de la representación ritual de un mito en el cual los dioses luchaban por la posesión del sol; la ronda era un antiguo rito matrimonial; los juegos de azar deriban de prácticas oraculares; el trompo y el damero eran instrumentos adivinatorios…”
Necesario e interesante es la cita a la que acude Agamben, tomada de E. Benveniste. “…Si lo sagrado puede definirse mediante la unidad consustancial del mito y el rito, podríamos decir que hay juego cuando solo se cumple una mitad de la operación sagrada, traduciendo únicamente el mito en palabras y únicamente el rito en acciones.” Tras lo cual arriba a la siguiente conclusión: “Al jugar, el hombre se desprende del tiempo sagrado y lo “olvida” en el tiempo humano”…”…El carácter escencial del juguete es algo singular que solamente puede captarse en la dimensión temporal de un “una vez” y de un “ya no más”… El juguete es aquello que perteneció – una vez, ya no más - a la esfera de lo sagrado o a la esfera práctico-económica.”
“Lo que el juguete conserva de su modelo sagrado o económico, lo que sobrevive tras el desmenbramiento o la miniaturización , no es más que la temporalidad humana que estaba contenida en ellos, su pura esencia histórica. El juguete es una materialización de la historicidad contenida en los objetos, que aquel logra extraer a través de una particular manipulación. Mientras que el valor y el significado del objeto antiguo y del documento estan en función de su antigüedad, del modo en que presentifican y vuelven tangible un pasado más o menos remoto, el juguete, fragmentando y tergiversando el pasado o bien miniaturizando el presente – jugando pues tanto con la diacronía como con la sincronía – presentifica y vuelve tangible la temporalidad humana en sí misma, la pura distancia diferencial entre el “una vez”y el “ya no más” … el juguete presenta cierta analogía con el bricolage del que se sirve Lévi-Strauss … el juguete también se sirve de residuos y fragmentos … y transforma así antiguos significados en significantes, y viceversa…”
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[1] Diferentes estudios médicos indican que la impronta cultural que cada individuo va incorporando a su estructura psíquica comienza en el útero materno a los tres meses de gestación.
[2] El tipo de juegos que los niños practican muestran su evolución: - Juegos funcionales, juegos de acción, de sensaciones y movimientos, en la etapa de las adquisiciones sensorias motrices. - Juegos de ficción, juegos simbólicos o de representación, en las etapas del pensamiento preoperatorio y de las operaciones concretas. - Juegos reglados y estructurados, deporte, juegos de competición, propios de la etapa del pensamiento formal y de la concentración.
[3] - Al tercer mes de vida uterina, el hombre ya se comporta como una unidad biológica receptiva de estímulos externos. No comprende especificidades o más bien no atribuye significados a los estímulos, pero si percibe cambios pasionales en su madre que guardan un patrón gramatical, o más bien sintáctico: Ansiedad-incertidumbre-euforia-miedo...... Percibe que se suceden con un orden, que existen en el tiempo y que se yuxtaponen. Al nacer sigue sin comprender concretamente los significantes que lo rodean, pero sigue percibiendo que existe una relación entre los elementos del mundo que lo afectan.
[1] Diferentes estudios médicos indican que la impronta cultural que cada individuo va incorporando a su estructura psíquica comienza en el útero materno a los tres meses de gestación.
[2] El tipo de juegos que los niños practican muestran su evolución: - Juegos funcionales, juegos de acción, de sensaciones y movimientos, en la etapa de las adquisiciones sensorias motrices. - Juegos de ficción, juegos simbólicos o de representación, en las etapas del pensamiento preoperatorio y de las operaciones concretas. - Juegos reglados y estructurados, deporte, juegos de competición, propios de la etapa del pensamiento formal y de la concentración.
[3] - Al tercer mes de vida uterina, el hombre ya se comporta como una unidad biológica receptiva de estímulos externos. No comprende especificidades o más bien no atribuye significados a los estímulos, pero si percibe cambios pasionales en su madre que guardan un patrón gramatical, o más bien sintáctico: Ansiedad-incertidumbre-euforia-miedo...... Percibe que se suceden con un orden, que existen en el tiempo y que se yuxtaponen. Al nacer sigue sin comprender concretamente los significantes que lo rodean, pero sigue percibiendo que existe una relación entre los elementos del mundo que lo afectan.
Gonzalo J. Bartha
lunes, 29 de octubre de 2007
El hombre como palimpsesto
Apuntes para una teoría del lenguaje tridimensional (III)
El hombre como palimpsesto
El crítico francés Gérard Genette se refiere con el término palimpsesto a su forma de entender y explicar la “intertextualidad” literaria: cada obra remite a otras que la anteceden, o a las contemporáneas, con las que coincide o contradice.
La palabra palimpsesto se utiliza para designar a un manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior, borrada artificialmente.
Desde el diseño, definir al Hombre como palimpsesto implica comprenderlo en su relación sujeto/entorno, donde convive con la reescritura continua de su gestual representado en los objetos. Por su parte, los objetos en sí mismos son portadores de una intertextualidad continua (o mejor dicho interobjetualidad, a partir del rediseño que permiten las tecnologías): la computadora respecto a la máquina de escribir; el coche, respecto al carruaje; la moto, respecto a la bicicleta; el lavarropas, respecto a las tablas y las cubas de lavado; etc., etc., etc. A su vez, cada objeto sugún su tiempo y la posibilidades tecnológicas, extendieron las facultades del Hombre: plumas, carboncillos, lápices, bolígrafos, maquina de escribir o computadora, han sido medios para extender, por ejemplo, sus facultades mentales, representarlas en un medio físico y transmitirlas.
Un mismo objeto, entre muchas posibilidades, puede ser definido de la siguiente manera:
- Prótesis (completan o extienden el cuerpo)
- Utensilio (del lat. utensilis, útil, necesario – Objeto manual)
- Herramienta (instrumento concreto y específico)
- Artefacto (hecho con arte – Cualquier producto mental)
- Instrumento (lo que sirve de medio para un fin)
- Producto (El resultado convergente de muchos factores)
- Solución (La respuesta a un problema o necesidad planteada)
- Signo (cosa que evoca en el entendimiento la idea de otra: contiene significado y significante)
Cada una de estas definiciones, separadas y en conjunto, suponen una función, una forma, una materialidad, una respectiva aplicación, un determinado valor individual y grupal, su cosificación (la esencia), un modo de ser percibido y una necesidad que suple.
Entender el cuerpo humano como palimpsesto, permite abordar y comprender en forma concreta y diacrónica la interacción sujeto-objeto-entorno, de la misma forma que ocurriría en una malla/red textual (el cambio de una palabra modifica el sentido total de la oración y el texto en general, adaptando el texto al contexto de una época determinada). Los cambios, modificaciones, adaptaciones y desarrollos realizados por el Hombre en el “entorno natural primero” en el “entorno artificial” luego, reestructuran continuamente el significado de “individuo”, haciéndolo legible al nivel gestual. Modificar el gestual del Hombre, a partir del objeto, obligatoriamente implica modificar la relación intrínseca que mantiene el sujeto con su realidad individual y colectiva. La intertextualidad resumida en el Hombre se manifiesta a través del gestual de uso, según las necesidades inherentes y comunes a todos los tiempos, aunque sujetas a la dinámica epocal reflejada en escalas de valores convencionales. La reescritura del cuerpo ocurrió a lo largo de la Historia, y ocurre, a través de adiciones o sustracciones respecto al gestual, en función de su interacción con el contexto.
Jean Baudrilliard, en su libro “El sistema de los objetos”, habla sobre estructuras de ambiente en el mundo moderno, observando en dicho contexto (ambiente moderno) el resumen paradigmático de la “funcionalidad”. Respecto al gestual humano expresa que los ambientes modernos de “colococación y funcionales”, “…obligan a observar una elisión de la energía muscular y del trabajo. Una elisión de las funciones primarias en provecho de las funciones de relación y de cálculo, elisión de las pulsiones en provecho de una “culturalidad”, todos estos procesos tienen como mediación práctica e histórica, al nivel de los objetos, la elisión fundamental del gestual de esfuerzo, el pasaje de un gestual universal de trabajo a un gestual universal de control.”
El esfuerzo como gestual tradicional: la posición relativa de la herramienta o del objeto manual casi no cambia a través de los siglos. Más adelante expresa:
“Sabemos por nuestras experiencias hasta qué punto se debilita la mediación gestual entre el hombre y las cosas: aparatos domésticos, automóviles, gadgets, dispositivos de calefacción, de iluminación, de información, de desplazamiento, todo esto no requiere más que una energía o una intervención mínima. A veces un simple control de la mano o del ojo, jamás una destreza, y cuando mucho un reflejo. Casi tanto como el mundo del trabajo, el mundo doméstico está regido por la regularidad de los gestos de mando o de telemando. El botón, la palanca, la manija, el pedal o nada: mi sola aparición en el caso de la célula fotoeléctrica, sustituyen a la presión, la percusión, el choque, el equilibrio del cuerpo, el volumen y la distribución de las fuerzas, a la habilidad manual (lo que se suele exigir es rapidez). A la prensión de los objetos en que participaba todo el cuerpo la han sustituido el contacto (manos o pies) y el control (mirada, a veces el oído). En pocas palabras, sólo las “extremidades” del hombre participan activamente en el medio ambiente funcional. La abstracción liberadora de las fuentes de energía se expresa, pues, en una abstracción igual de la praxis humana de los objetos. Lo que requiere es menos la práctica neuromuscular que la praxis de un sistema de vigilancia cerebro–sensorial (Naville). Pero no sólo ella: para templar la abstracción absoluta de la acción a distancia resta lo que hemos llamado gestual de control (mano, mirada, etc.). Este gestual mínimo es en cierta manera necesario: sin él toda esta abstracción de poderío perdería su sentido. Es necesario que una participación, por lo menos formal, le asegure al hombre su poderío. A este respecto, podemos afirmar que el gestual de control sigue siendo esencial, no para el buen funcionamiento técnico (una técnica más avanzada podría prescindir de él, y sin duda lo hará), sino para el buen funcionamiento mental del sistema.”
A mi gusto y entender, la mejor forma de comprender el desarrollo diacrónico del gestual humano, fue genialmente resumido y metaforizado por Stanly Kubrick en la película basada sobre un libro de Arthur C. Clarke: “2001 Odisea del Espacio”. Si bien el libro especula con la teoría de que inteligencias externas al Hombre prehistórico fueron las causas que impulsaron el desarrollo del pensamiento y la inteligencia, esto no viene al caso.
Aquello que rescato es lo siguiente: un hipotético Hombre prehistórico descubre la práctica de asir un fémur: su primer “gestual intuitivo”. Ese hipotético Hombre aplicó una capacidad inherente a la anatomía prensil de su mano, y desconociendo toda teoría física sobre la relación que existe entre fuerza multiplicada por el largo y la masa del objeto, ejecutó una acción valiéndose de una herramienta externa a él: golpeó; golpeó la tierra y otros huesos diseminados a su alrededor. Más allá de comprender ejecutó una práctica intuitiva y observó los resultados: causas y efectos.
Ese hipotético Hombre prehistórico, a su vez formaba parte de una horda, y la horda se veía enfrentada a dos problemas: la necesidad vital de beber agua y la imposibilidad de acceder al único espejo de agua en la zona, ya que estaba bajo el poder de una horda semejante a ellos pero más “feroz”. Esta situación obligó a aplicar el descubrimiento y la práctica adquirida en un escenario completamente diferente. El fémur asido y empuñado con firmeza, entonces, cumplió la función de garrote, y la “ferocidad enemiga” se vio eclipsada por el hecho contundente de la muerte violenta. Es decir: a partir de un gestual intuitivo, una necesidad y un obstáculo que bloqueaba su satisfacción, tanto el libro como la película narran el disparo automático de un pensamiento lógico a partir de la práctica y el consecuente desarrollo mental deductivo e inductivo: ese fémur sirvió para golpear la cabeza del macho de la horda enemiga, matarlo y tener el poder sobre el espejo de agua. Aquí la segunda escena que rescato: frente al resultado exitoso por aplicar la práctica unida a una teoría lógica probable, el hipotético Hombre prehistórico, ahora poderoso, arroja violentamente el hueso hacia arriba, el cual se disuelve en una fusión cinematográfica, para transformarse en una nave espacial: del hueso a la nave espacial hay un solo paso signado por lo antes dicho y sobre todo signado por lo que a mi criterio resuelve “La Condición Humana”, que no es la violencia o el odio como normalmente se sostiene; más bien es el miedo y la incapacidad de simbolizarlo, como especto negativo, y la creatividad como aspecto positivo. A la Condición Humana esta subordinado el gestual, y al gestual los “artefactos” entendidos como cualquier producto de la mente. El cabal concepto de individuo que hoy tenemos, no es otra cosa que un resumen diacrónico y sofisticado de ese hipotético Hombre prehistórico que imaginó Arthur C. Clark en su novela. Todos, y cada uno, somos en alguna medida el punto de convergencia de todos los Hombres y toda la Historia.
El desarrollo del gestual
El semiólogo estadounidense Charles Pierce expresa en su ensayo “Facultades atribuidas al hombre” (1868), cuatro puntos: 1) No tenemos capacidad de introspección. Todo conocimiento del mundo interior se deriva del razonamiento hipotético a partir de nuestro conocimiento de los hechos externos. 2) No tenemos capacidad de intuición, sino que toda cognición está determinada por cogniciones previas. 3) No tenemos capacidad de pensar sin signos, y 4) No tenemos una concepción de lo absolutamente incognoscible.
Pierce observa que la intuición no es un hecho espontáneo, como normalmente lo consideramos. Al contrario, la intuición es una premisa cognitiva ajena a la consciencia: una intuición consciente es una cognición inconsciente. Asir, sujetar o empuñar, si o si tuvo que ser el gestual primario del Hombre prehistórico, en función de alimentarse y trasladarse. Es un acto reflejo e instintivo de todo recién nacido, lo cual hace muy fuerte la probabilidad de que los primeros objetos utilizados por el hombre representaran en su tipología dicho gestual prensil.
Es indudable que el desarrollo de los objetos sólo pudo lograrse en una etapa de pensamiento lógico; pero lo más importante del caso es el hecho que trasciende a nivel psicológico: más allá de poder o no simbolizar con palabras sus terrores y mitigar angustias o ansiedades provocadas por el miedo que le causaba el entorno (hostilidades climáticas, bestias salvajes u otras hordas), fue a través de los objetos que logró “liberar tensiones” y dar forma a su entorno inmediato. Para el Hombre prehistórico (Australopitecus?) el objeto representó a su psiquis el primer vehículo funcional de simbolización (antecesor de la palabra) que le permitió modificar su conducta respecto al entorno natural y brindarle una seguridad que antes no tenía. A través del uso de herramientas externas a su cuerpo, alteró inmediatamente su esquema corporal, su conducta, su proyección proxémica, su estructura social de grupo, su esquema motivacional, y básicamente alteró su realidad.
Al igual que un niño recién nacido el primer objeto que controló fue su cuerpo; luego el desarrollo de la motricidad en la bipedación; el tercer paso fue controlar los objetos externos e inanimados y el cuarto paso fue controlar su entorno. En este cuarto paso, es probable que simultáneamente haya desarrollado los principios del habla y mucho más tarde la capacidad de abstraer un lenguaje. Primero se reconoció a si mismo, luego distinguió los elementos de su entorno junto a la posibilidad de utilizarlos y por último operó mentalmente consigo mismo y su mundo exterior.
El "Arte Rupestre", por ejemplo, es una manifestación del Hombre que encierra una probable sospecha y un antecedente. Muchos de estos dibujos narran sobre estrategias y organización grupal para la caza, como así también en épocas posteriores, sobre creencias metafísicas. A grandes rasgos ya delata a un individuo capaz de extender su cuerpo mediante armas o herramientas que multipliquen su fuerza y le garantice con relativo éxito una mayor seguridad ante sus necesidades. También nos hablan de un individuo capaz de abstraer la forma para generar un discurso, y comunicar a su pares alternativas de asecho o huída: tales dibujos son abstracciones proyectuales que narran, quizás, una actividad a ser desarrollada o una situación a tener en cuenta. El desarrollo sofisticado de ese pensamiento, indudablemente es el antecedente de una lógica, que permitió al ser humano transformar la capacidad de abstraer una acción con ideogramas figurativos, a una mera organización de caracteres abstractos (vale pensar en la escritura jeroglífica y escritura hierática). El mundo simbólico, cuyo paradigma es el lenguaje y la escritura, no es otra cosa que la exteriorización del mundo interior desarrollado a través de la interacción perceptual con el entorno. No son los objetos quienes se organizan y se comportan como el lenguaje y sus reglas gramaticales, por el contrario, es el lenguaje y sus reglas el que se estructuró en una etapa de pensamiento abstracto, posterior, de la misma forma en que el Hombre se relacionó con los objetos y su entorno, dentro de un sistemas de diferencias, valiéndose de unas y exceptuando otras; a través de clasificaciones organizativas desde lo genérico a lo particular y viceversa .
Antes que el lenguaje, el hombre manufacturó sus herramientas de caza y protección, afilando piedras, tejiendo y tensando cuerdas o sacándole punta por frote a un hueso. Yuxtapuso diferentes materiales para conseguir un hacha o un arco y una flecha; desarrolló una morfología coherente a “su gestual” y una semántica propia de su entorno (un palo, lo suficientemente largo) para obtener seguridad. Confirió un sentido diferente al objeto natural, lo transformó haciéndolo funcional, otorgándole un lugar específico en su realidad, liberándolo a él de las ataduras hostiles e inclementes que el medio le significaba.
Gonzalo José Bartha
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miércoles, 27 de junio de 2007
Apuntes para una teoría sobre diseño: Individuo, necesidad, entorno
Individuo - necesidad - entorno
Todo acto creativo implica un proceso metodológico de resolución. El resultado es un producto como solución al problema planteado. Normalmente el enunciado de un problema de diseño delata una necesidad a satisfacer. "Resolver" un problema de diseño implica dos aspectos: “inventar” o “reconceptualizar” dentro de un contexto y para ese contexto (entendiendo como contexto del diseñador y el futuro objeto la díada sujeto-entorno).
Los objetos (y sistemas que éstos conforman) son elementos de un “lenguaje tridimensional”, de un texto recorrido y manipulado por los usuarios, en sus papeles de protagonistas interactivos de un continuo proceso de comunicación, en el que se reestructuran valores, la idea de individuo y sus necesidades: inciden directamente en la conducta.
Retomando el concepto de interfase según Guy-Bonsiepe, podemos decir que se trata de “un espacio donde se articula la interacción entre individuo, artefacto y el objetivo de la acción”, donde podemos comprender al espacio como un contexto, comprender al artefacto como cualquier producto mental del Hombre y el objetivo de la acción como cualquier necesidad.
Utilizando y reelaborando la teoría de Abraham Harold Maslow sobre la clasificación de las necesidades a partir de la motivación, podemos reconocer tres tipos de necesidad básicas a ser satisfechas: las necesidades “concretas y objetivas”, aquellas que de faltarle al sujeto por tiempo prolongado provocarían su muerte o un desequilibrio psíquico-fisiológico irreversible: respirar, comer, dormir, beber agua, manifestarse sexualmente o trasladarse; (Erich Fromm, en su libro “El miedo a la libertad”, suma dentro de esta categoría la necesidad de pertenencia a un grupo y considero también relevante en esta categoría, la necesidad de mantener una conducta higiénica). En segundo orden estarían las necesidades “simbólicas”, aquellas que derivan del ingreso al mundo del lenguaje y lo simbólico; relacionadas con el deseo consciente e inconsciente del sujeto. En este nivel, a las necesidades enumeradas en primer orden se agrega el “qué” y “cómo”: cómo comer, a qué grupo pertenecer, de qué forma comunicarse, o bien qué objetos elegir (son de carácter subjetivo). Y por último las necesidades “lúdicas e intelectuales”, que surgen cuando el sujeto presenta satisfacción total en aspectos psíquicos, como biológicos (son de carácter evolutivo y espiritual).
La necesidad, psicológicamente, es observada como la manifestación de un proceso continuo: una necesidad es satisfecha y surge otra; el hilo conductor es la motivación individual o grupal, en función de las posibilidades y condiciones que le brinda su entorno inmediato.
El individuo interactúa con su entorno, definido por tres escenarios yuxtapuestos: el natural, el artificial y el psicológico. De acuerdo al desarrollo de este trabajo, bien podemos entender al entorno como una malla/red donde se articulan e interactúan los sujetos y objetos a modo de texto.
El “entorno natural” existe desde que el mundo es mundo, sujeto a un marco Universal, a leyes y órdenes propios, preestablecidos genéticamente a nivel micro y macrocósmico. Carl G. Jung nos habla al respecto indicando las posibles consecuencias en la conducta del individuo, que surgieron a lo largo de la interacción del individuo con el “mundo natural”: “...experiencias como la noche, o el atardecer, la de los frutos de la tierra o las inclemencias climáticas, han sido patrimonio de la humanidad en su conjunto, y han poblado el inconsciente colectivo de arquetipos que nos fueron transmitidos hereditariamente como una predisposición a concebir la realidad de determinada forma, a imaginar y sentir...."
El “entorno psicológico” es aquel que ubica al hombre en el aquí y ahora, en aquello que llamamos realidad, organizada por tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal. Es afectado por el entorno natural, el entorno artificial y por sí mismo, es donde se genera el espacio “intra-subjetivo”, en el que interactúan las subjetividades dentro de marcos preestablecido (como en el caso de las convenciones, los usos o costumbres) en función de metas y objetivos grupales, cuya consolidación en el tiempo desarrolla la transubjetividad.
El “entorno artificial”, sujeto a un marco psicológico, modifica todo orden natural y complementa, a la vez que reafirma y modifica, el “entorno psicológico”. Podemos comprenderlo en su totalidad como extensión de la capacidad potencial del Hombre y como prolongación de sus facultades. Tanto su manifestación concreta, como virtual, se origina en las necesidades.
..........
Renglones a parte
- Karl Popper, en la introducción de "En busca de un mundo mejor" prefiere hablar de “realidades” particulares o grupales dentro de una “Realidad” objetiva y trascendental, definiendo 1) el mundo de los objetos animados e inanimados, 2) el mundo de las experiencias conscientes e inconscientes y 3) el mundo de los productos mentales, concretos o abstractos. **
- El tema central del trabajo teórico sobre “los medios” que realizó Marshall McLuhan se ajusta especialmente a esta posible teoría para un lenguaje tridimensional. McLuhan se preguntaba e indagaba sobre cómo la tecnología en sí, afecta la escala de percepción de la organización social y la vida del individuo (vale aclarar que a la palabra hablada, McLuhan la entendía como “1er tecnología” de la que se valió el individuo para modificar su medio). Indicaba que a los “medios” se los puede pensar como “entornos”, siendo que los “medios” tienen la capacidad de reorganizar la percepción que el público tiene del mundo a su alrededor.
Todo acto creativo implica un proceso metodológico de resolución. El resultado es un producto como solución al problema planteado. Normalmente el enunciado de un problema de diseño delata una necesidad a satisfacer. "Resolver" un problema de diseño implica dos aspectos: “inventar” o “reconceptualizar” dentro de un contexto y para ese contexto (entendiendo como contexto del diseñador y el futuro objeto la díada sujeto-entorno).
Los objetos (y sistemas que éstos conforman) son elementos de un “lenguaje tridimensional”, de un texto recorrido y manipulado por los usuarios, en sus papeles de protagonistas interactivos de un continuo proceso de comunicación, en el que se reestructuran valores, la idea de individuo y sus necesidades: inciden directamente en la conducta.
Retomando el concepto de interfase según Guy-Bonsiepe, podemos decir que se trata de “un espacio donde se articula la interacción entre individuo, artefacto y el objetivo de la acción”, donde podemos comprender al espacio como un contexto, comprender al artefacto como cualquier producto mental del Hombre y el objetivo de la acción como cualquier necesidad.
Utilizando y reelaborando la teoría de Abraham Harold Maslow sobre la clasificación de las necesidades a partir de la motivación, podemos reconocer tres tipos de necesidad básicas a ser satisfechas: las necesidades “concretas y objetivas”, aquellas que de faltarle al sujeto por tiempo prolongado provocarían su muerte o un desequilibrio psíquico-fisiológico irreversible: respirar, comer, dormir, beber agua, manifestarse sexualmente o trasladarse; (Erich Fromm, en su libro “El miedo a la libertad”, suma dentro de esta categoría la necesidad de pertenencia a un grupo y considero también relevante en esta categoría, la necesidad de mantener una conducta higiénica). En segundo orden estarían las necesidades “simbólicas”, aquellas que derivan del ingreso al mundo del lenguaje y lo simbólico; relacionadas con el deseo consciente e inconsciente del sujeto. En este nivel, a las necesidades enumeradas en primer orden se agrega el “qué” y “cómo”: cómo comer, a qué grupo pertenecer, de qué forma comunicarse, o bien qué objetos elegir (son de carácter subjetivo). Y por último las necesidades “lúdicas e intelectuales”, que surgen cuando el sujeto presenta satisfacción total en aspectos psíquicos, como biológicos (son de carácter evolutivo y espiritual).
La necesidad, psicológicamente, es observada como la manifestación de un proceso continuo: una necesidad es satisfecha y surge otra; el hilo conductor es la motivación individual o grupal, en función de las posibilidades y condiciones que le brinda su entorno inmediato.
El individuo interactúa con su entorno, definido por tres escenarios yuxtapuestos: el natural, el artificial y el psicológico. De acuerdo al desarrollo de este trabajo, bien podemos entender al entorno como una malla/red donde se articulan e interactúan los sujetos y objetos a modo de texto.
El “entorno natural” existe desde que el mundo es mundo, sujeto a un marco Universal, a leyes y órdenes propios, preestablecidos genéticamente a nivel micro y macrocósmico. Carl G. Jung nos habla al respecto indicando las posibles consecuencias en la conducta del individuo, que surgieron a lo largo de la interacción del individuo con el “mundo natural”: “...experiencias como la noche, o el atardecer, la de los frutos de la tierra o las inclemencias climáticas, han sido patrimonio de la humanidad en su conjunto, y han poblado el inconsciente colectivo de arquetipos que nos fueron transmitidos hereditariamente como una predisposición a concebir la realidad de determinada forma, a imaginar y sentir...."
El “entorno psicológico” es aquel que ubica al hombre en el aquí y ahora, en aquello que llamamos realidad, organizada por tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal. Es afectado por el entorno natural, el entorno artificial y por sí mismo, es donde se genera el espacio “intra-subjetivo”, en el que interactúan las subjetividades dentro de marcos preestablecido (como en el caso de las convenciones, los usos o costumbres) en función de metas y objetivos grupales, cuya consolidación en el tiempo desarrolla la transubjetividad.
El “entorno artificial”, sujeto a un marco psicológico, modifica todo orden natural y complementa, a la vez que reafirma y modifica, el “entorno psicológico”. Podemos comprenderlo en su totalidad como extensión de la capacidad potencial del Hombre y como prolongación de sus facultades. Tanto su manifestación concreta, como virtual, se origina en las necesidades.
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Renglones a parte
- Karl Popper, en la introducción de "En busca de un mundo mejor" prefiere hablar de “realidades” particulares o grupales dentro de una “Realidad” objetiva y trascendental, definiendo 1) el mundo de los objetos animados e inanimados, 2) el mundo de las experiencias conscientes e inconscientes y 3) el mundo de los productos mentales, concretos o abstractos. **
- El tema central del trabajo teórico sobre “los medios” que realizó Marshall McLuhan se ajusta especialmente a esta posible teoría para un lenguaje tridimensional. McLuhan se preguntaba e indagaba sobre cómo la tecnología en sí, afecta la escala de percepción de la organización social y la vida del individuo (vale aclarar que a la palabra hablada, McLuhan la entendía como “1er tecnología” de la que se valió el individuo para modificar su medio). Indicaba que a los “medios” se los puede pensar como “entornos”, siendo que los “medios” tienen la capacidad de reorganizar la percepción que el público tiene del mundo a su alrededor.
Gonzalo José Bartha
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